La cantidad de pelo que un perro o un gato deja en casa no depende únicamente del cepillado o de la estación del año. La muda de pelo es un proceso biológico regulado por los ciclos de luz y, fundamentalmente, por la genética.
El folículo piloso atraviesa cuatro fases naturales: crecimiento (anágena), regresión (catágena), reposo (telógena) y caída (exógena). Aunque los cambios de luz natural en primavera y otoño activan los picos de muda para adaptar el manto al clima, la convivencia en interiores con luz artificial y climatización suele transformar este ciclo en una renovación capilar continua durante todo el año.
Los genes que determinan la caída del pelo
La intensidad y el tipo de muda están codificados en variantes genéticas específicas según la especie:
En perros:
- Gen MC5R (Intensidad de muda): Regula la síntesis lipídica en las glándulas sebáceas del folículo. Ciertas variantes en este gen pueden marcar la diferencia entre razas de muda abundante (Labrador, Pastor Alemán) y aquellas de pérdida moderada.
- Gen RSPO2 (Furnishings o bigotes y cejas pobladas): Determina la presencia de pelo largo en la zona facial y corporal y el crecimiento continuo del pelo en razas como el Caniche o el Schnauzer. Al prolongar la fase anágena, el pelo muerto queda retenido dentro del propio rizo o mechón hasta su cepillado, y se reduce notablemente la caída visible en el hogar.
- Estructura de doble capa: La presencia de un subpelo lanoso y denso multiplica el volumen de pelo expulsado durante las transiciones estacionales.
En gatos:
- Gen FGF5 (Longitud del pelo): Regula la duración de la fase anágena. En razas de pelo largo, la pérdida de función de este gen prolonga el crecimiento del pelo. Esto hace que, durante el acicalamiento, las fibras desprendidas sean más propensas a enredarse y formar bolas de pelo (tricobezoares) en el sistema digestivo.
- Gen KRT71 (Textura y ausencia de pelo): La presencia de variantes en este gen condicionan el manto rizado típico del Devon Rex o la ausencia casi completa de pelo del Sphynx, reduciendo o eliminando la presencia de pelo en el entorno.
Tipos de manto y nivel de muda
- Doble manto (Husky, Pastor Alemán, Golden Retriever): Muda muy alta con picos estacionales marcados. Requieren deslanado frecuente y nunca deben ser rapados, ya que el subpelo actúa como aislante térmico.
- Pelo de crecimiento continuo (Caniche, Bichón Maltés, Schnauzer): Nivel de muda bajo. El pelo muerto no cae solo, por lo que exige cepillado diario y peluquería periódica.
- Pelo corto liso (Dóberman, Boxer, Gato Europeo): Muda moderada y constante a lo largo de todo el año. Se gestiona fácilmente con manopla de goma o cepillo suave.
- Manto largo felino (Persa, Bosque de Noruega): Fibras largas con alto desprendimiento. Requieren cepillado diario para evitar obstrucciones gástricas por ingesta de pelo.
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